1.18.2014

Ella, pedacito de cielo. (I).

Hoy amanecí con una mujer en todo el cuerpo. No la conozco, no recuerdo su nombre, no sé qué hace acá. Respira sobre mi cuello, siento su boca húmeda acercarse a mi oreja. No quiero abrir los ojos, sé que la  he estado soñando antes de despertarme y no quiero que desaparezca. Huelo su pelo, quiero tocarlo, enredo mis dedos en él y siento la piel de su nuca, suave, tersa. ¿Sigo soñándola o realmente está, por fin, acá? Su lengua roza el lóbulo de mi oreja y la sensación vuela, baja, la siento en los labios, en la punta de mi propia lengua, en el esternón, debajo del ombligo, en la entrepierna. Siento sus dedos en mis muslos, mi boca entreabierta la busca pero ella no llega y yo no sé cómo llamarla. Se aleja y se ríe con burla.  Siento que se va a ir. ¿Cómo la retengo? ¿Qué palabras la harán quedarse en mí? Me rindo, abro los ojos pero no la miro, temo. La agarro fuerte de la cadera y hundo mi cara en su pecho. Siento su respiración agitada, mis pestañas contra su piel, mi lengua que cuenta de dos en dos sus costillas. Si eres sueño hoy no despierto, le digo entre dientes. Se ríe. Me agarra de la cintura y me gira, me inmoviliza. Se me acaloran las mejillas y mi corazón parece galopar. Su peso sobre mi cadera me hace temblar y no tengo de otra que aferrarme a ella con fuerza, de arañarle la espalda, de lamerle el ombligo, de amarla. Le grité "quédate" con mi boca sobre su cuello, sobre sus pechos, sobre su cadera. Hoy amanecí con una mujer en todo el cuerpo y al despuntar el sol, ya no estaba allí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Llegue a tu blog buscando una interpretación de Preparame la Cena...y ahora no paro de leer tus entradas..Me acabado de recordar a La Vida de Adele. Blue is the Warmest Color