12.30.2013

Epistolario.

Hey you, out there in the cold 
Getting lonely, getting old 
Can you feel me? ~

Bonita,

La he visto irse más veces de las que puedo contar. Me sé el ritual de memoria: Se pone la mochila en el hombro derecho, esconde el pelo en el saco, dice algo en voz baja y sale dando un portazo. Se ve muy guapa de espaldas y por alguna razón siempre espero que voltee y nunca lo hace. Yo tampoco corro detrás de ella. Y nunca sé de quién es el error, si de ella por irse o mío por quedarme. También yo he dado un par de portazos y he salido corriendo, no puedo negarlo, pero siempre me quedo sin aire rápido. Estoy cansada. Tomo gotitas de Olivo y Corazoncillo para el mal de amores y vuelvo una y otra vez al origami a hacer grullas, que es lo único que sé doblar. También leo libros y duermo más de la cuenta como hacía de pequeña para escapar. Recito consejos de autoayuda y hasta pego post-it en las ventanas con propósitos que nunca cumplo. Mis amigos están cansados de que siempre que tomo de más termine buscándola en mi cajón de recuerdos. También se ríen de mí y de mi ciclotimia amorosa en la cual nunca se sabe si quiero hablar de ella o me arde que la nombren. No sé no amarla. Todavía respondo el teléfono si llama y le doy consejos aunque eso implique olvidarme de mí y todavía daría la vida para que nada le vuelva a doler jamás. Claro que a veces también quiero golpearla, olvidarla y entonces la borro de todas mis redes sociales y apago el número celular. ¡Cómo si eso sirviera de algo! Sé que no es sano pero la coca-cola tampoco y si no puedo dejar a la segunda, menos a la primera. También tengo más mujeres, que hay una a la que le debo la vida aunque ya casi no se acuerde de mí, que hay otra cuya voz ronca me mueve el alma como si fuera cuerda de guitarra y a quien le digo te amo prometiendo que le donaría un riñón porque así de fucked up son mis historias de amor. Incluso tengo un fantasma viejo, un lobo de mar que me atrapó cuando era sirena y que todavía puebla mis pesadillas cuando hay luna nueva. También te busco a ti, debo confesarlo, te busco a veces, en los mensajes de texto, en la esquina derecha de mi sonrisa, en una que otra canción de Pink Floyd. Te busco en la nada, que al fin y al cabo aquí nada está pasando. Y, por supuesto, hay meses en que se me llena la vida de desconocidos y de besos de bar con personas advertidas de que voy a emprender retirada pronto porque no soporto los no-amores cómodos, soy presa fácil del tedio.

No puedo con la vida cuando no pasa nada, ¿sabías? Quizá ya me conoces lo suficiente como para saberlo. Será el alma de poeta, como dices tú, yo creo que es una pequeña pulga que vive en mi esternón y me pica cuando no me muevo. Aprendí del dolor a sentirme viva hace ya muchos, muchísimos años. La adrenalina emocional es mi adicción más complicada, más que al cigarrillo, a las personas, los relajantes musculares o a la cafeína. Y pago las consecuencias a tiempo y en efectivo, a punta de soledades, morados, cicatrices y un cansancio que no me deja sino cuando voy a bailar. Siento la vida hasta el agotamiento, me enamoro igual. Por eso la amo hasta los huesos y los oigo romperse cuando se va. Por eso mi riñón derecho le pertenece a alguien que no soy yo. Por eso cuando llama se me encoge el estómago a tal punto que se me quita el hambre por horas, casi días. Por eso cuando beso se me dilatan las pupilas. Y cuando beso y no pasa salgo corriendo, porque no soporto a la gente que cuando besa no muerde, que nunca ha saltado al vacío, que no entabla conversaciones a las tres de la mañana con sus fantasmas. No sé por qué te escribo todo esto, quizá porque necesitaba hacerlo, quizá porque te quiero, quizá porque quiero que me conozcas, quizá porque sí. No pido que entiendas la vorágine en la que me acostumbré a vivir y en la cual ella es mi ingrediente favorito porque me conoce maravillosa y terrible y en su momento me amó (¿ama?) así; hace mucho dejé de pedir que alguien entendiera y empecé a llenar las conversaciones de silencios y suspiros resignados. A veces, en días como hoy, tanto sentir me deja exhausta y sólo sé hacerme un ovillo, enrroscarme sobre mí misma, confortably numb. Me escondo, sí, porque no sé cómo explicar lo que pasa durante y después de esos ataques de... ¿de vida? ¿de rabia, de risa, de lágrimas, de besos, de promesas, de reclamos? ¿de destellos de luces de colores en mitad de la más profunda oscuridad? Porque a veces ni siquiera tengo fuerza para recordarlos por completo, porque a veces ni siquiera tengo la fuerza para reconocerlos por completo. Prefiero el silencio porque antes hubo tanto, tantísimo ruido...

Y luego algo me salva. Me salva de quedarme ahí, estancada, inmóvil, en esa inapetencia que tanto miedo me da pero a la que siempre vuelvo. Con la que tanto peleo. A veces no sé si esa soledad, esas ganas de silencio, de quietud y de recogimiento son un rasgo de personalidad o algo un poco más patológico. El punto es que algo me salva, una canción de Disney, el amanecer de colores, que me regalen un chocolate, descubrir que a Mila le gusta Pink Floyd y que me gruñe si pauso la canción, sentir que se me arruga la nariz cuando sonrío con todos los dientes. Algo me salva y me embarco en la otra cara de la luna, en la cara brillante, en esa que mencioné antes y hace origami, recita poesía, toma té arrunchada en su cobija favorita (porque no tomo café cuando ella acaba de irse, me sabe demasiado amargo) y baila en calzones encima de la cama. Pero soy pendular, el tiempo y el mundo también lo son aunque la gente no lo sepa ver, pero yo soy marcadamente pendular y por eso la dejo (a ella y a mi depresión, no sé exactamente a cual me refiero) volver las veces que quiera aunque tenga que repetir el ritual de las lágrimas, la puerta que se cierra y los golpes sordos a la pared. Quizá por eso, como dice Ismael, me enamoro de mujeres comprometidas, llenas de abrazos, de camas compartidas, quizá por eso me enamoro de mujeres jodidas porque necesito poderme reflejar un poco. Porque no hay nadie que pueda entender mi andar torcido si no está, al menos, un poco chueco. Porque no soporto que me juzguen ya que soy juez por excelencia de cada cosa que hago y tengo parámetros para mí tan rígidos que a cualquiera le darían pavor. Quizá, sí, estoy enamorada de esa yo terrible de golpes, muertes y ojos hinchados aunque cuando aparece la odie y me llene de miedo. Y no porque esté enamorada quiero que se quede ahí para siempre, pero la necesito, me necesito, porque la otra opción es peor. 

Te quiero y agradezco mucho que hayas estado ahí aunque todavía dudo que te quedes. Dudo porque yo no me quedaría conmigo si me pudieran dar a elegir, pero estoy trabajando en eso de a pocos. Lamento no escuchar, pero acerca de si ella vale o no la pena la suerte está echada y siempre la valdrá. Todas las mujeres a las que amo valen la pena porque no las amo por el bien que me hacen sino por quiénes son, con todo y sus miedos, sus dobleces mal hechos, sus fantasmas. Eso las hace quienes son y quienes son me ha enseñado mucho aunque no siempre de la manera más fácil, porque no sé aprender de la manera fácil, soy de las que nunca entendió que el fuego quemaba hasta que se quemó. Te quiero y no espero que me quieras, pero lo haces y entonces esperaré que me quieras así, con los silencios y los gritos. 

Un abrazo grande lleno de frío,
Yo.


Your lips move but I cant hear what youre sayin.
When I was a child I had a fever.
My hands felt just like two balloons.
Now I got that feeling once again.
I cant explain, you would not understand.
This is not how I am.
I have become comfortably numb. ~

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Nadie sabe que el fuego quema hasta que se quema, no es que usted sea de las qué... y ya deje la tusa por esa vieja marica no sea boba

Anónimo dijo...

Muy bonito lo que escribiste, aunque asfixiante, no sé, usted ya debería superarla. Esa vieja no la quiere ¿para que estar con alguien que no la quiere? y bien que se mate la vida por ella y se joda y bla pero ya no más

Anónimo dijo...

Acabo de ver los comentarios y aunque son un tanto groseros.. tienen razón.

Anónimo dijo...

Quién escribe, tiene todo el derecho de hacerlo... amar a una mujer es intenso, profundo, real ... soy mujer y he amado a otras mujeres, y sufro por una en especial todos los días y noches de mi vida, y entonces es ahí cuando cobran valor todas las palabras escritas anteriormente, porque la intensidad de ese amor sólo se entiende cuando se vive, por más veces que se haya ido, o se haya dejado, el amor sigue intacto ... El hecho de que la otra parte no quiera estar con uno, no implica que el sentimiento muera... aunque no quien estar más con uno, sigan su vida y su camino como si nada, el amor vive y eso es algo que no se puede negar sentir... hay que permitirse sentir todo! Lo bueno, pero sobre todo, lo malo y doloroso... Saludos.

Anónimo dijo...

Entonces su amor no tiene cimientos. No se alimenta. Vive en usted solamente. ¿y así por cuanto tiempo?. Usted esta en esa etapa "negación" y sí busca razones las encuentra y si necesita argumentos los encuentra, pero... Es un mal gasto para usted. Y eso es lo que usted quiere mal gastarse y seguir en eso, no cree ¿que ya es suficiente?,Cambie de dolor, sufra por otra persona o cosa, ese dolor de ella ya esta muy quemado. No se engañe.. Usted ya sintió todo lo que debía sentir por ella, lo que esta haciendo e buscar excusas para estar mal. ¿Por qué "sobre todo lo malo y doloroso?. Usted se acostumbro a estar mal por ella y ese su vicio.

Eloísa Vela Mantilla dijo...

Sólo vengo a aclararle una cosa al anónimo enojado: Yo no soy ninguna de los anónimos anteriores, quizá entonces quiera replantear su pregunta.

Ah, y ese epistolario es una serie de cartas de hace meses que pienso publicar en lapsos, cuentan una historia bien guapa. Hay que tener en cuenta que no todo lo que se escribe es verdad o nace de una experiencia personal y no todos los textos los acabo de escribir.

¡Gracias por leer!

Anónimo dijo...


"Me divierte mucho la gente que cree a pie juntillas en todo lo que publico" Yo no creo que lo que usted escribe sea del todo real y es atrevido pensar por los demás. ¿Cómo puede saber usted lo que yo creo o no creo?. Igual, gracias por aclarar. No me retracto de mis palabras, la conozco y por eso le escribo. Y no le creo que el anterior comentario no sea suyo, no sé, huele a usted.

Angélica. dijo...

Bueno...mientras leía esto, se ha venido su nombre a mi cabeza, no puedo recordar la última vez que sentí ese ardor en mi pecho, fue como leer algo de mi historia a través de vos.
Excelente uso del lenguaje, la ortografía, expresas grandes cosas con pequeñas palabras.

Quizás no sea tan buena como vos escribiendo,pero te comparto esto:

Son minutos,horas, días con esta decepción...

Hola, soy yo otra vez, sentada aquí pensando en ti,tengo mis rodillas metidas en mi pecho y mi barbilla descansaba sobre ellas, mi pelo se está cayendo en mis ojos y mi corazón está cayendo en el suelo, mis dedos se volvieron azules por el frío de escribir tu nombre una y otra vez en cursiva,en las dimensiones rotas de nosotras; me tomó un tiempo darme cuenta de que no importa cuántas veces escriba tu nombre con mis manos débiles, no vas a volver y me da miedo porque son casi las tres en mi reloj y no puedo ver mi propio dolor en el aire delante de mí.

Hola, soy yo, sólo una vez más, y yo estoy mintiendo aquí en el calor, tratando de encontrar mi camino de regreso a la nada, estoy bañada en el soneto de nuestras canciones olvidadas y tengo un río que fluye por la angustia y la angustia que gotea en mi sien. Rebobino la memoria de las cámaras de mi cuerpo, minuto a minuto, hasta que yo sea capaz de ponerme de pie y caminar y decir que estoy bien cuando en realidad no lo estoy,no estoy bien ,no estoy bien, no estoy bien y no voy a estar bien hasta que sea capaz de resolver esto...estoy bien, estoy bien, estoy bien cuando estás aquí y puedo recordar la última vez que tuve un momento así: feliz... si, lo recuerdo y fue a tu lado y me da miedo porque es casi invierno de nuevo y por alguna razón no puedo olvidarme de ti.

Hola, soy yo, por millonésima vez, estoy teniendo un poco de dificultad y estoy buscando un poco de instrucción. Quiero ser capaz de encontrar mi aliento en mis pulmones y quiero parar en seco. Quiero ser capaz de encontrarme dentro de ti y quiero que vivamos felices para siempre en el medio de la nada. Quiero que mi corazón deje de latir y mis oídos dejen de escuchar , que mis pies dejen de moverse y los ojos dejen de ver, quiero que me encuentres y quiero esperar hasta que te des cuenta de que lo que tanto necesitamos, es fuerza y voluntad y me da miedo porque son las 6 en mi reloj y sé que te has ido para siempre.