6.23.2012

Encontrarla.

(Pedazo de un...¿diario?, no sé. De algo que me nació publicar. Sírvase usted de leer y no juzgar, pedazos de corazón vivo dejando por doquier, como una mala maña, pero con la esperanza de siempre encontrármelos después.)

"Encontrarla es todo placer y reto. Aunque debo decir que me encontró primero ella a mí, escondida en lo más recóndito de un personaje diseñado precisa y únicamente: para gustar. Pero me encontró detrás de la máscara, ¡gracias al universo! o si no esto que llamamos amor no se hubiera podido dar. Me encontró un par de flaquezas, un secreto en la sonrisa y un pedazo de amor atado al esternón... y de pronto yo me encontraba, sin pararme a pensarlo, dejando caer mis pedazos por la habitación no para que los recogiera y los pegara, sino para que los examinara y viera en ellos los colores hermosos que tienen, las esquinas tan curiosas que se han formado y cómo reflejan la luz si te los pones frente a los ojos. (Quizá deba aclarar que nunca le volveré a dar mis pedazos a alguien para que me arme, es un entramado demasiado complejo, aunque a veces agradezco cuando se encuentran un pedacito que pasé por alto y me lo entregan con cuidado, es que soy miope y no siempre veo los trozos tirados en la alfombra). Pero volvamos a lo que es encontrarla a ella. La encuentro cuando me despierto y son sus ojos de estrella los que me miran del otro lado, la encuentro en el sabor de mi boca después de besarla largamente (la boca, las mejillas, el cuello, el abdomen, la entrepierna, la espalda, toda, toda ella), la encuentro entre las arrugas de mi sábanas, la encuentro en ciertas páginas de mis libros, la encuentro entre sus dedos cuando me agarro de su mano al caminar. ¡La encuentro en tantas partes! Aunque, bien, esa es la parte placentera. El reto, en cambio, es muchísimo más complejo. El reto es encontrarla en sus silencios impenetrables, encontrarla detrás de su voz dura y fría que corta cuando comienza a hartarse, encontrarla entre el temblor de sus manos, encontrarla en la acidez de los reproches que no sé cómo contestar, encontrarla en lo profundo de su escondite cuando vienen sus amigos a saludar. Encontrarla allí es el reto. Un reto que no siempre da frutos... pero qué hermoso es cuando la encuentro incluso allí y puedo agarrarla -o no, a veces no hay necesidad- de la mano y saber que estamos juntas. Que, sin estarlo buscando, hace varios meses ya que nos encontramos."

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