2.15.2012

Corazón coraza.

En un café se vieron por casualidad, cansados en el alma de tanto andar ~

Tiene el pelo liso y oscuro hasta el cuello y una sonrisita de picardía que me hace estremecer. Tiene una linda cintura, cadera, ¡y qué par de piernas, joder!... Se llamará Jazz, aunque suene más a otro género musical. Uno más alegre, de esos que no te deja quieto el esternón.

No sé cómo seguir escribiendo, si les soy sincera. Ella no me cabe en un párrafo, quizá tampoco en un libro. Pero además, no quiero intentarlo. No quiero intentarlo porque no quiero que sea sólo letras, quiero que sea esa vocecita ronca que a veces me dice te quiero, guapa, y me estremece la punta de este iceberg que he resuelto volver a llamar alma (porque creía que se me había perdido), quiero que sea su nariz contra la mía, su respiración contra mis labios y el túntúntún de un corazón (¿o ambos?).

La cita a ciegas se cumplió a cabalidad, y como siempre, jugándomela con la diosa fortuna, con una desconocida en la plaza de Lourdes fui a dar. Ha salido muy bien las últimas veces, y esta salió mejor. Han pasado... más de tres semanas, creo. Y ya ven por donde vamos, ella es más guapa que cualquiera. Y lo digo con conocimiento de causa, de mis manos en su espalda y sus labios en mi cuello. De sus ojos mirándome y de esos te quiero que me llegan hasta la médula. Y de mis te quieros susurrados a media voz, porque tienen tanta fuerza que si los digo más duro quizá rompan algo.


Vamos a ver qué pasa, por ahora, mientras recuerdo cómo besa,  me conformo con cantar pasito un:

Miren todos, ellas solas, pueden más que el amor.


Porque les cuento, lectores, que a mí el amor me ha dado muy duro últimamente. Aunque, a pesar de que él no crea en mí, yo sigo queriéndole creer.

3 comentarios:

claudia elena dijo...

^^ luna!

claudia elena dijo...

qué bonito es cuando posteas

Lyds Marie dijo...

Dios Miooooooooooooooooo ♥