Me voy. Parto en dos horas a un viaje de quince días, esos quince días que dije que necesitaba para arrancar el 2012. Me voy a una pequeña reserva ecológica en donde no hay electricidad, así que no esperen que me conecte. Es más, voy a desconectarme de todo y de todos. A encontrarme. A estar sola sentada en la playa inmóvil sanando dolores, culpas y asuntos sin resolver que vengo cargando hace mucho. Estoy aterrada y emocionada al mismo tiempo. Llevo una maleta enorme (de esas para acampar e irse de mochilero por el mundo) y a mí misma, y dentro de la maleta siento que no sólo va mi ropa sino todos mis asuntos y me da pánico no poder cargarla. Llevo mis colores y mi libreta, llevo un par de libros y llevo todas las ganas de dejar que el sol, con su calor, me saque tanto hielo que crié por dentro (que, aunque no lo crean, el hielo también quema y quema duro). Van a ser días de soledad, de enfrentar ausencias talladas a la espalda y de crecer (y recuerden que crecer duele). No sé cómo regrese, no sé si el equipaje me ampolle los hombros, no sé si las peleas -emocionales y mentales- me ampollen el alma, no sé si estoy llevando equipaje emocional de sobra.... Pero espero botar allí lo que ya no sirve y que el mar me lave todo esto. Espero ser la Luna en la que creo la próxima vez que escriba aquí.
Y por último les dejo la canción que me llevo tatuada en el alma a este viaje. Una canción que refleja a la perfección mi 2011 y quizá una gran parte de mi vida entera. Esto es lo que soy, lo que fui y también parte de lo que quiero ser. No hay una frase que no me haga temblar. Espero que ustedes puedan ver en esta canción lo que yo veo (aunque si se quedan con el significado que le dio René para la Unicef, no me quejo tanto):
Prepárame la cena - Calle 13
No soy un número ni parte de una cifra
Aunque se paga por igual la misma tarifa
Todos caminamos con la misma camisa
Sin prisa, para mirar dónde se pisa
No vale el tiempo pero valen las memorias
No se cuentan los segundos, se cuentan historias
La paciencia es lo que se cosecha
Mi calendario no tiene fecha
No estoy solo, ando con mis 5 sentidos:
Acá el silencio se convierte en sonido.
Todo lo malo que soñé lo toqué
Pero está tan oscuro que el miedo no se ve
Yo me huelo lo que siento, por eso presiento
Que dentro del circuito me queda poco tiempo
En el próximo tren yo me monto:
Prepárame la cena que regreso pronto
Prepárame la cena que regreso pronto.
Yo miro para afuera y miro para adentro
La reclusión es mi punto de encuentro
Pero en algún momento todos nos portamos mal
¿Y quién determina lo bueno y lo malo?
¿Lo poco saludable y lo sano?
De lo crudo a lo cocido hay una larga diferencia
Y cocinar termino medio no es ninguna ciencia
En esta vida me castigaste,
Me robaste el tiempo, me re-cagaste
Mi culpabilidad es como una pecera vacía
Como juzgar al sol por salir de día
Si mis tristezas te causan alegrías
Es por que tus reglas son distintas a las mías
Creo en todo lo que veo
Y aunque soy ateo, rezo pa' que nunca me pase algo feo
Para soñar con mi partida y con tú llegada
No me hace falta un catre con almohada
Yo soy libre por que desde aquí yo vuelo
Solo toca despegarse del suelo
Prepárame la cena que regreso pronto..
Prepárenme la cena, lectores, que espero regresar pronto (y completa),
Yo.
Con todo lo que ser yo significa.
PD: No crean que ando por aquí ahora. Partí el 31 de dic a una hora indecente de la madrugada, pero a que es simpático lo que las entradas programadas hacen.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada