12.09.2011

Monstruos debajo de la cama.

Mi cuarto es un desastre, lo ha sido desde pequeña. Creo que los duendes sacan mi ropa y mis libros y los ponen por toda la habitación como forma de divertirse. El caso es que, entre tanto desorden, no entiendo cómo debajo de mi cama, junto a una maleta enorme, dos grabadoras viejas, un morral y una cantidad aterradora de polvo puedan vivir mis miedos. Pero ahí está. Ahí viven, los 365 días del año, sólo que unas noches dejan dormir menos que otras... y hay noches en las que simplemente no hay manera de conciliar el sueño porque salen a pincharme las costillas, jalarme el pelo, quitarme las medias y susurrar en mi oído.

Ay, si oyeran las cosas que susurran. Y son los mismos miedos de siempre, que han crecido con el tiempo, pero los mismos. Los que hace seis años me rompían en pedacitos tan pequeños que mi mejor amiga del momento no sabía por dónde comenzar a recoger. Los que me tienen desde hace dos noches con cara de entierro, ganas de llorar y una sensación en la espalda como si me estuviera resquebrajando y necesitara un abrazo para pegarme toda de nuevo.

Y, vamos, ustedes seguro no se sorprenderán: No hay nadie que me abrace. 

1 comentario:

claudia elena dijo...

Luna, yo te abrazaría la noche entera. :)