12.18.2011

Mi penútilmo año antes del fin del mundo. Parte II.

Universidad inundada, pocas ganas, pocos recuerdos. La vida es un péndulo en constante movimiento y pareciera ser que a veces me quedo en el centro. Estática, observando como ondula el resto del mundo. Aferrada a un "justo medio", que no era ni justo ni medio pero sí cómodo... Lo suficientemente cómodo como para respirar sin que doliera. Y finalmente acabar, el semestre, el llanto por ella. Acabar como sin pretenderlo. Adiós, mayo.

De enrredarlo a él entre mis piernas y mis psicosis y luego salir corriendo porque lo que necesito es un súper héroe para que aguante tanto desastre y no un chico normal por más que sus ojos líquidos me prometan estrellas. Y él necesita (inserte aquí la ironía con que todos ustedes lo van a leer) un príncipe azul y no una gata disfrazada de princesa. Seguir entendiendo, seguir creciendo, seguir cantando al sol como la cigarra. Y si duele, que duela, y si sana, que sane, y si me la encuentro del otro lado de la calle, sonreírle y bajar la mirada: no vaya a ser que se robe mi corazón otra vez. Adiós, junio, ojalá tu sol se me quede entre los huesos.

Dejarlo ir. A él. Un mes, dos, la vida entera. Encontrar mujeres curiosas debajo del botón de "add friend" y notar que me hacían feliz, ligeramente feliz. Transportarme un poquito a la adolescencia que entre tanto dolor había dejado atrás y encontrarla con ellas, sentir la juventud entre los dedos de los pies. "De mis disparates de juventud lo que más pena me da no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos." - Pierre Benoit. Cometerlos siempre. Todo lo que se me ocurra cometer. Meterme a Techo de cabeza para hacer soplar vientos de cambio sin saber en la que me metía. Marchar con Lydia y notar que el tiempo nos hace más raras, pero jamás menos gays -o menos amigas- y sentir que el arco-iris me rebota por las venas como siempre, porque la tolerancia es algo que defenderé hasta la muerte. Y llorar a mares poniéndole la cereza al pastel con un "-After all this time?  -Always.", porque al parecer este sería un año de finales. Adiós, julio, gracias por dejarme tomar aire para el resto del año.

Volver. Agosto fue el mes de volver. Volver a la universidad, volver a romperme, volver a verla. Volverme a armar con más rapidez, también. Colecta y recolectar no sólo dinero para casas sino amigas y risas y jugos de marcas que no sabía que existían. Ser feliz entre el cansancio, y también tambalear al encontrarme con sus mensajes en inbox repletos de sentimientos pero que sabían más a un recuerdo empolvado que a algo nuevo. Saberla lejos, muy lejos, físicamente como emocionalmente, y no saber si (son)reír o llorar, pero tener la certeza de que no me enlíaba ni un día más. Sentir que los vientos de cambio en Techo resultaron vientos de huracán y casi acaban conmigo, con mis ganas y mis horas de sueño, pero sentir el corazón a mil cuando volví de esos barrios perdidos sabiendo que más de 80 casas se habían construido en parte gracias a mí. Adiós, agosto, gracias por soplar tantas sonrisas.

Continuará.

1 comentario:

claudia elena dijo...

Y si duele, que duela, y si sana, que sane, y si me la encuentro del otro lado de la calle, sonreírle y bajar la mirada: no vaya a ser que se robe mi corazón otra vez.