3.23.2010

Vorágine.

"Aprendí a ser arlequín de mirada alegre, sonrisa que enamora por momentos y ojos brillantes. Soy un arlequín excelente, a pesar de que nunca aprendí a hacer piruetas. Porque me lo creía. Me embebo del momento, de sus colores y las sonrisas alegres y brillantes de los otros taladran mi cabeza y llegan hasta el fondo donde las voces nacen. Donde los gritos de dolor se esconden. Pero ahora son más fuertes, o quizás siempre han sido así de fuertes y ahora la risa carece de suficiente luz. Tengo miedo, no quiero descubrirme de pronto sin capacidad de disfrazarme."

Creo que me dí cuenta, de golpe y por sorpresa, de que no puedo dejarlo (dejarte). Por más que intento se sigue sintiendo igual, ese estremecimiento entre las costillas como si al corazón lo estuvieran partiendo en gajos. Y las ganas de desaparecerme, como el gato de Chesire. Hacer puf, y no ser más parte de tu vida. Capaz estoy en una crisis, capaz simplemente estoy hipersensible, pero no dejo de preguntarme si no seré por siempre el Mago de Cohelo (agh, cómo te odio, Cohelo) y si seré capaz de vivie con la certeza. Yo no veo puntos luminosos encima del hombro izquierdo de la gente, bonita, pero de alguna manera creo que hay un punto en tu hombro que se me está escapando. ¿Para dónde corro lejos de tí, si te llevo enredada entre los dedos y el alma?

Estoy como en la mitad de la vorágine, y sin fuerzas para salir.

2 comentarios:

Nico dijo...

Ah nena estás re enamorada. No sé qué decirte.

Abrazo enorme.

Luna dijo...

Sí, es un problema serio. Vivo enamorada... re enamorada. Sólo que a la próxima me enamoro de mi oso de peluche y así no hay más problema.

Un abrazo más grande, de vuelta.