2.26.2010

¡Qué buena semana!

Estoy contenta. Contentísima. ¿Por cuá, Luna? Paso a enumerar las dos razones:

1. Empecemos por la más irrelevante para la comunidad en sí (?) pero que a mí me genera una sensación de cariño, orgullo y satisfacción enormes hacia mí misma:

Aprobé mi primer examen parcial universitario con la nota completa. ¡No le erré a ninguna de las veinte preguntas!
Después de tanto estudiar, leer, resaltar, cargar mi libro de 800 pág de arriba para abajo (¡cómo pesa el desgraciado!), de decir entre sueños cosas como péptidoglicano, cromátidas hermanas y gramnegativas patógenas, después de tanto esfuerzo, ¡qué linda recompensa!

Gente, comienzo a ser una leyenda en mi universidad (¡en serio! camino por los pasillos y oigo decir -incluso a gente de otras carreras o.o- "ahh, mira ésa fue la niña que se sacó 5.0 en el parcial de biología"). Aunque si soy sincera, el examen estaba fácil... veremos como me va en el resto, pero no puedo dejar de estar increíblemente satisfecha conmigo misma.

2. La segunda noticia que me tiene más contenta que una hormiga en una nevera es....
¡COLOMBIA CAMBIARÁ DE PRESIDENTE! :D

Finalmente, después de ocho años de mandato, una reforma un tanto rara a la Constitución y otro intento de reforma -un tanto inconstitucional-, la Corte ha declarado inexequible e inconstitucional un referendo por la re-reelección del Presidente Uribe. ¡Gracias a Dios, a la Corte, al sentido común o lo que sea!

Colombia necesita un cambio. La perpetuación en el poder no es buena (...miren a Chávez si no, fue elegido "por votación popular" y reelegido y demás y ahora... ¿quién lo baja del poder?). Porque el poder genera adicción, y un adicto jamás será un buen líder para un pueblo. A pesar de que el pueblo así lo crea (hey, hay pueblos idiotas, que no abren los ojos, que se merecen los presidentes de pacotillas que tienen... porque, tristemente, las mayorías son cada vez menos educadas y menos informadas).

Me alegra saber que -por ahora y si nada extraño pasa- la democracia respira en Colombia. Porque, sí señores, hay dictaduras perpetradas por mayorías, que no por ser mayoría dejan de ser dictadura. No sé cómo la gente no termina de entender que ya pasó,  sí, necesitabamos "mano dura" y políticas de seguridad, pero necesitamos evolucionar y estábamos estancados. Aunque, he de afirmar, que estoy muy orgullosa por la posición que -por ahora- ha tomado tanto el gobierno como el pueblo uribista. ¡Gracias, gente, por respetar la decisión de la Corte Constitucional y mantener el Estado de Derecho en el que se supone vivimos!

Ahora la pregunta es... ¿quién podrá forjar ese cambio que necesitamos? En eso vamos, en eso vamos (:

Los quiere y se va a estudiar Sensopercepción,

Luna.

PD: Por si se preguntaban por Lía.... Les cuento y de paso zanjo el tema: la nena me quiere de amiga. Hace un par de días, ¡por fin!, se animó a decírmelo de frente.
Siempre he sabido que tengo más habilidades como amiga que como amante (¿bueno o malo? depende a quién le preguntes x) ), pero la situación me superó un poquito. Por fortuna ya me lo venía temiendo y venía descubriendo que Lía es mucho más cobarde de lo que parece, tanto para comprometerse como para asumir su orientación sexual, y yo con eso sí soy tajante. Así que... no sé, no sé que tanto me intieresa ella como amiga y no como amante. Quién sabe, es bonita persona pero..
¡La próxima vez me consigo compañera a través de http://www.quierounarelación.com/, jajajajaja!

PPD: Ella es más sabia que yo. Ya lo había predicho. "Qué Lía sea un buen garche, o una interesante amiga. Pero no da que te boludeé más con besos de papel" (jo, tengo una capacidad innata para recordar sus frases de manera casi textual). Y yo me dejé boludiar un rato. Miau, ¡háganle caso a su mejor amiga, ex-amor imposible, alma gemela, étc! Háganle caso.

2.21.2010

I am the master of my destiny.

Qué puedo decir, adoro a Morgan Freeman, y más si está caracterizando a Nelson Mandela (líder de líderes). Hace un par de días (semanas, en realidad... lo siento, la facu no me deja ser constante con el blog, y además nunca lo he sido) fui a ver Invictus.

Salí prácticamente saltando en un pie y con mi parte idealista más alborotada que un panal de avispas. Soy una persona que aún quiere cambiar el mundo, y que aún cree que se puede. Y me encanta encontrar cosas que me reafirman esa convicción.

Yo no sueño con ser Nelson Mandela, gente, ni Mahatma Gandhi, ni el Che... me siento demasiado chiquita y debilucha para tamaña responsabilidad. Pero sí sueño con poder ayudar a un Mandela, a un Gandhi o a un Che. Además de que, no sé si sabían, estamos cambiando de eras. Estamos saliendo de la Era de Psicis para entrar en la Era de Acuario, y aunque eso les suene a brujería o cuentos chinos (paréntesis: ¿por qué  se dice cuentos chinos? acaso los chinos son mentirosos ¿?) a mí el mundo me ha dado un par de demostraciones de que es verdad... y bueno, el punto es que nosédónde escuché que en esta nueva era que empieza ya no habrá grandes líderes (no sé si habrán notado que ya ni siquiera hay por quién votar en las elecciones, los líderes se fueron pa' el carajo y ya no existen, no me lo nieguen) sino grandes movimientos sociales.

Y yo quiero aportar mi granito de arena a esos movimientos. Sabemos cuales son mis credos, sabemos que quiero un mundo sin intolerancia y con mayor aceptación hacia la diversidad. Y me encanta, después de ver una película de ésas, salir creyendo que se puede lograr.

Una foto que tomé en una calle cualquiera de Londres (L)
Dare to dream.

Y podré no ser capaz de cambiar ni un poquito el mundo, pero al menos me tranquiliza pensar que puedo hacer todo lo posible por hacer de mí y de mí destino algo mejor.

Sin más, me voy a estudiar biología del comportamiento,

Luna.

2.07.2010

Bodies.

Luna fue a ver Bodies:


Y ME ENCANTÓ. Adoré ver músculos y cerebros y *-*

¿Qué opinan ustedes? ¿Fascinante o repulsivo?

(Pd: ¿Pueden creer que la exhibición no pudo entrar a República Dominicana porque "eran muertos de verdad"? ¿En qué época vivimos, EN EL MEDIOEVO?! Obvio que son muertos de verdad, si no, no sería tan divertido, ja.)

2.03.2010

Una hamaca para poder dormir.

Hoy voy a tejer una hamaca para poder dormir. De todos los colores menos carmín, porque de líneas carmín por todas partes ya tengo bastante. A la hamaca le voy a poner tintes amarillo pedacito de sol, negro pantera esquiva, azul cielo de enero y púrpura, que no tiene nombre poético pero es mi color favorito y soy yo la que tejo. La hamaca, por supuesto, porque la vida se me teje y se me desteje como le viene en gana (y me dan ganas de gritar “¡¿Qué te crees que soy, el tapiz de Penélope?!”, pero no lo hago). A veces viene bien destejerse, cambiar el diseño. A veces no, el diseño no está claro y me quedo hecha un enredo de lana sin forma. Y me lleno de vacíos y de agujeros trozantes. O me busco con quien enredarme y así al menos jugamos con los colores a dúo. Pero la hamaca, a diferencia del caótico entorno, sí tiene un diseño definido: es una hamaca para poder dormir. No es una hamaca para soñar, ni para jugar, ni para ver estrellas en una noche despejada, ni para contar historias bajo el humo de una pipa, ni para amar… porque sí, hacer el amor en una hamaca (si logras no caerte) debe ser de puta madre. Esta es una hamaca para poder dormir. ¿Por qué? Porque mi cama ya no me sirve, y en una cama que no sirve no se puede dormir.




Me talla la soledad en el colchón, el crash-crash fatídico con el que cruje al moverme y esa esquinita puntuda que por más que lijo no deja de ser un arma mortal en las mañanas, cuando a las seis y estando yo medio dormida, se aprovecha y causa el mayor dolor posible. Me molesta el frío en la planta de los pies y la punta de los dedos, tu silueta ausente se me clava en la base del cuello o entre las costillas, y además hay un olor a salitre, tristeza y humedad (que, acepto, es culpa de mis lágrimas). Por eso necesito hoy una hamaca, el insomnio comienza a enloquecerme al punto de verte donde no estás, quererte donde no vas y pasarme de estación por cabecear en el bus.



A esta hamaca voy a tejerla con un telar enorme, enorme, y con hilos de estrella, porque la madeja de luna se escapó de mi ventana (¡tan a la mano que estaba!) y se fue a tejerte historias que yo desconozco. Y entre nudo y nudo voy a ir cantando una nana, desafinada y sin letra, pero extrañamente útil a la hora de callar todas las voces y hacer que el silencio sea bello y se me meta en la piel sin quemarme el alma y sin despertar a nadie (no saben cuánto ruido hace un silencio).



Y cuando finalmente esté lista me voy a acurrucar en ella, enredaré mis dedos entre sus hilos por acto reflejo y abrazaré lo que querría ser, a falta de mi oso de peluche que se quedó sobre la cama. Ahogaré un bostezo y me arroparé con el mismo tejido, como me enseñaron a hacer cuando pequeña para que los mosquitos no me devoraran. Me cubriré hasta más allá de las narices con los colores, para que no me devoren las oscuridades, ni los mosquitos, y pueda ocultar ese gris tormenta que ya se me sale en las pupilas. Poco a poco cerraré los ojos, desbaratada de cansancio (de cargar sobre la espalda, de aquí para allá, un libro de biología, un esfero sin tinta, muchas notas al margen, dos botones sin camisa, y una manotada de sueños rotos y no tanto) y me sumiré en una nada profunda sin disonancias, sin doremifasol, mientras me mezo al compás de mis propias palabras. Al vaivén (va… ¡y ven! Si’l vous plait.) del vacío.



Y entre un esto y un aquello y ya que jugamos a las princesas, me podré creer la Bella Durmiente y dormiré para siempre, sin sueños (hasta que vos me despiertes, o me canse de esperar a que lo hagas). En esta hamaca tejida, sólo para (por esta noche) poder dormir.