12.14.2009

Es de noche, puedo ver las estrellas titilar a través de mi ventana. La luz que entra es tenue, pero suficiente para dejarme ver tu silueta, recostada contra la cabecera de mi cama. Estás aquí, finalmente estás aquí. Veo tus ojos casi verdes fijos en la guitarra del mismo color de tu piel, y tus manos ágiles que hacen una música que me desarma, pareciera que estás tocando con mi alma hecha cuerda de guitarra, porque la siento temblar con cada traste que rozas.

Me resulta difícil de creer, pero levantas la cabeza y sonríes a medias, y el cabello que siempre he visto azabache te cae sobre los hombros tentándome a que me acerque y lo enrede entre mis dedos. Si supieras lo sensual que eres, no me harías esto. Pero estás aquí, en mi cama, de verdad. Sabes a que te arriesgas.

Y empiezas a cantar, una de esas canciones lentas que se enlazan perfecto con tu voz ronca, ronca a base de cigarrillo y risas de las cuales me gusta creerme dueña. No soporto estar tan lejos, a pesar de que estoy tan cerca que puedo olerte, ese olor tan tuyo que nunca he podido clasificar, y ver tus pestañas hasta casi poder contarlas una a una. De modo que me acerco y lentamente te quito la guitarra de las manos. No sé muy bien lo que estoy haciendo, mi experiencia es nula en esto, pero la sangre me grita que continúe. Tengo las manos y las mejillas hirviendo, pero tu piel parece estar a la misma temperatura que la mía cuando tomo tu mano. Te ríes un poco, no sé si de mí o de todo en general. Me jalas con suavidad y yo pierdo el equilibrio, ahora estoy sobre tí.
Mi nariz contra la curva de tu cuello, tu respiración subiendo y bajando con rapidez contra mi pecho y tus brazos súbitamente agarrando mi cintura. Y la sensación dentro de mí de estar, una vez más, lanzándome al vacío sin paracaídas. Beso tu cuello y te siento estremecer, ¿o soy yo la que se estremece? y tus manos van encontrando el camino exacto en mi espalda. Tenso mi cuerpo y logro enderezar la cabeza. Mis ojos encuentran los tuyos y lentamente te agachas sobre mí, y siento en mis labios los tuyos, amoldándose con perfección a los míos, quitándome el aire que intento respirar y haciendo que la cabeza me de vueltas, que el mundo se me olvide...

Mi celular suena y maldigo en voz baja, por primera vez oigo mi voz chocar contra las paredes y abro los ojos. Es de día y estoy sola, mis mejillas arden y el corazón está desbocado; pero de tí sólo hay una canción que suena incesante en repeat, y que explica tu presencia en mis sueños. Deberías dejar de regalarme canciones tan sensuales, cenicienta, que luego mi inconsciente no responde.

La canción, por si se lo preguntaban, es Escándalo de Marc Anthony. Y tengo derecho a soñar estas cosas porque Lía se va mañana. Y vuelve hasta el 6 de enero. Fuck ú.u

1 comentario:

Lyds* dijo...

Aún puedo oír mi corazón palpitar rápido... me emocioné.

Pinches sueños tuyos que me ilusionan ¬¬

Lo que meeeenos me pregunte fue el nombre de la canción.