8.11.2009

Blog oficial y permanentemente en receso.
Lo siento.

8.10.2009

Cómo dueles en los labios, cómo duele en todos lados.

Para la señorita Almendra, que entiende un poco de qué va todo esto.
Aunque su "no comentario" en cuestión es más físico que el mío.



Se recomienda como banda sonora del texto a seguir.



Me pica la piel por este exceso de caricias inventadas, me arde la garganta atragantada de palabras y se me acalambran los dedos cansados de intentar alcanzarte. Quiero comentar tantas, tantas, tantas cosas. Y no hay nadie para hacerlo. Yo sola, con mis historias y mis enredos. Con mis ideas de ti. Mi inspiración que se escapa y se esconde debajo de las heridas como tentándome a atraparla, a conquistar al dolor para tenerla. De modo que me contengo, dejo a la inspiración allá metida. Me muerdo el labio y miro a un punto, un punto cualquiera que será el confidente de todo lo que mis ojos tienen por decir.

Hoy no soy lo suficiente fuerte. Hoy necesito alguien de quién aferrarme, alguien contra lo cual gritar. ¿No serás vos, sólo un sueño? ¿No serás producto de mi imaginación? Te me escapas de entre los dedos, como intentar mantener agua en la cuenca de mis manos. Demasiado perfecta. Demasiado imaginada. ¿Cómo suena tu voz cuando hablas en susurros? ¿Cómo se sentirían tus dedos al pasar por mi cabello? ¿Me estremecerían más de lo que ya lo hacen tus labios sobre mi piel?

Alguna vez te conté que para conciliar el sueño era mi costumbre imaginarte. Hoy no puedo. Tengo un hueco, un vacío que no cuadra, y a Vainilla bruscamente apretado contra mi pecho. Sé que estás ahí, vida. Sé que existes. Y creo con cada fibra de mi ser que lloras cuando me dices que lo haces, que ríes cuando la combinación de letras adecuada me lo cuenta. Pero en madrugadas como estas, exhausta de llorar por horas, imaginarme tus brazos contra mi cuerpo hace que mi piel te busque, pero por más que busque no va a encontrarte.

Amor o no amor de por medio, te extraño a vos. Enterita. Te necesito a vos. Quiero que me cuentes un cuento mientras a los sollozos se los traga el cansancio. Quiero que me quites las ganas de huir estrechándome contra tí. Quiero hacerte un espacio en mi colchón y acurrucarme a tu alrededor. Quiero poder sincronizar mi respiración con la tuya y que así sea más fácil respirar.

Aún así, ni yo estoy segura de que fuera suficiente. Pero como eres un sueño (un sueño con voluntad y personalidad propia que hace lo que se le viene en gana) tengo derecho a afirmar que sería suficiente. Que eres suficiente. Incluso ahora, a las dos de la mañana con el insomnio pegado a los labios y la desilusión al corazón, incluso ahora eres suficiente. Eres tanto que incluso a dos horas, miles de kilómetros, y un par de miedos de distancia eres capaz de transformar mi angustia en algo más lindo.

Porque mis soledades tienen raíces más profundas, porque mis miedos se agarran del universo, porque mis angustias tienen motivos mucho menos nobles. Porque sabes, o espero que sepas, que no eres ni el detonante ni la solución. Porque me has enseñado que solita tengo que aprender a ser feliz. Porque me hiciste prometer que estaría siempre ahí sin saber exactamente en qué me estaba metiendo... y ahora me mantengo firme, agarrándome de este lado de la azotea.

Porque aunque duele en las esquinas de mi habitación tu ausencia, aunque arden en mis labios todos los besos que me he mordido sin poder dártelos, aunque rasgan las caricias que te pertencen, cautivas en mis dedos... Prefiero mil veces ese dolor, al dolor de saber que no estás. Que no estaremos más. Porque hoy no quería que mis letras versaran sobre terrores y suicidios, sino sobre cosas más bonitas. Porque me escondo en este dolorcito tierno, aovillándome en él para no sentir el golpe de todas esas cosas que parten más.

Hoy, como hacía mucho no pasaba, me torturan los "algún día". ¿Quién te mandó a vivir allá? ¿Quién me mandó a vivir acá? Es una vieja nostalgia de infancia, pero se la cobraré con creces a la geografía y al destino cuando te tenga en mis manos.

Esta noche, bonita, sueña por mí. Sueña por las dos. Y visualiza ese momento tan bonito que hace un tiempo me describiste, para yo poder colarme en tus sueños y creérmelos completos.

Luna. 11 de agosto de 2009. 2:11 am.



Ella, tú, yo. Línea recta.
Pero si se unen los extremos... Ella, yo, tú. Tú, ella, yo. Yo, ella, tú. Yo, tú, ella.
No, no puedo con los triángulos.

8.06.2009

Luna llena.



Cuando hay luna llena se me desbarajusta todo un poco, ves? Y me convierto no en licántropa, sino en esta cosa que aprieta los ojos para alejar el sueño, simplemente por el placer de estar ahí hasta que el cartelito de "ella se ha desconectado" traiga un dolorcito agridulce y cerrar los ojos se presente como la mejor opción para dejar de intentar alcanzarte, estirando esperanzas que no van a ninguna parte.

Pero no importa porque no necesito que vayan a algún lugar, y no necesito que el nudo en la garganta se vaya para poder decir te amo.

Me gusta ir sin rumbo hasta que el camino encuentre mi pies, ahora que finalmente entendí como tropezar sin caer.

8.02.2009

Mi -no- salida del armario. (Luna y sus ideas de cajón)

-For the record-


Todas y todos sabemos qué es estar en el armario. Algunos son claustrofóbicos y duran centésimas de segundo, otros (como yo) le temen a la oscuridad y van abriendo de a poco la puerta, otros tienen armarios grandísimos con provisiones ilimitadas y se quedan allí años, y otros se van asfixiando poco a poco hasta que abren la puerta de una patada. Pero a fin de cuentas todos hemos estado rodeados por tres paredes y una puerta.

Tengo una muy vaga idea (si estudio sicología, les aseguro que profundizaré en el tema) de qué es para Freud el armario, ese lugar en el fondo de nuestra psiquis, ese lugar que le dio nombre (si, gente, por eso no salimos ni de un cajón, ni de debajo de la cama...) a lo que hacemos cada vez que damos la cara, que decimos en voz alta qué somos.

Yo, por mi parte, tengo un desacuerdo básico con la idea. Y la clave de ese desacuerdo está en la última frase del párrafo que acabaron de leer. Es ese último qué. No somos un qué, somos un quién. Yo no salgo del armario cada vez que digo que soy mujer, o que soy colombiana, o que soy artista, o que soy... lo que sea. Porque soy yo. Porque Luna, esta Luna que mide 1,62, pesa 60kg -aproximadamente-, tiene ojos claros, cromosomas XX, es hermana mayor.. esta Luna también tiene una opción sexual diferente. Y hace ya varios meses la asumió, por lo tanto no tiene necesidad alguna de ir gritando a los cuatro vientos "me gustan las mujeres", de la misma manera que no grita a los cuatro vientos "soy RH positivo", y la gente tampoco le va preguntando por ahí "¿eres bi/homosexual?, de la misma manera que no le preguntan por ahí "¿cuál es tu RH?".

Para mí, un homosexual/bisexual/transexual sale del armario en el momento en el que se mira al espejo y ve en el fondo de sus ojos una certeza más de quién es. Un brillito especial, como otros miles de brillitos especiales que adquirimos en la vida. Es en ese momento en que salimos del armario, no cuando lo decimos en voz alta ante alguien más. Porque el armario, para mí (perdonad, señor Sigmund, si estoy tergiversando su teoría) es ese espaciesito en nuestra mente que guarda todas las cosas que creemos malas, prohibidas, perversas y que nos negamos a aceptar. Para mí, por ejemplo, hay heterosexuales de clóset también. Las señoras que andan por ahí ruborizándose cuando alguien les habla de sexualidad son heterosexuales de clóset, porque no han aceptado la sexualidad como parte intrínseca y escencial de su ser.

Pero volvamos al hecho del armario como la sociedad actual lo conoce. A esas tres paredes y una puerta que se han repetido en la historia de la opción sexual diferente desde hace algunos años (algunos, sí, porque -y creo que ya todos lo saben- los griegos se enamoraban de hombres sin mayores enredos (y las mujeres a las que les gustan las mujeres, pues bueno, y'know, nunca hemos existido, somos un fallo en matrix)). Para mí esas paredes y puertas son miedos muy definidos.
Miedos distintos en cada situación, desde miedo a una mirada de indiferencia o asco, hasta miedo a la pena de muerte.

Y bueno, si soy tan liberal y vivo en un entorno tan tolerante... ¿por qué sigo con un el 55% de mi cuerpo metido entre naftalina? Por lo que dije arriba, no tengo necesidad de hacerlo.
Pero, un momento, gritarán algunos, ¿no es algo importante que la gente que te ama sepa qué estás haciendo de tu vida? Depende, respondo. Hay que tener una alta dosis de inteligencia emocional para salir del armario.

Yo NO he salido del armario con mi mamá, con varios amigos, con mi familia en general, por estas razones/leyes/consejos, y se las dejo para el que quiera tomarlas en cuenta:

- CUÍDATE. No arriesgues tu integridad física, emocional..¡tu estabilidad económica incluso! sin que valga la pena.

(Yo no he salido del armario en mi colegio porque no vale la pena. ¿Realmente me interesa lo que 20 pendejitos de 16 años con los que comparto salón a diario pero casi no hablo, piensen de mi? No. Pero sé lo que son capaces de hacer si se enfrentan a algo diferente a lo que pueden asimilar. El rechazo puede ser brutal, puede causarme problemas emocionales serios, puede llegar incluso a violencia física. ¿Quiero arriesgarme a eso por estar felizmente fuera del clóset? No. No vale la pena, sólo me quedan 3 meses de colegio y quizá nunca jamás los volveré a ver. Eso sí: no me escondo. Si algún día tienen suficientes pruebas (y cojones, permítanme la expresión) para preguntarme de frente mi orientación sexual, les diré tranquilamente, o al menos no lo negaré.)


-EVALÚA. Evalúa tu entorno, evalúa las herramientas que tienes para enfrentarte a todo tipo de cosas (preguntas, actitudes, reacciones inesperadas de toda clase), evalúa si es el momento indicado.
(El ejemplo perfecto es la adolescencia. A MÍ (en mí caso, desde mi punto de vista, de una manera totalmente subjetiva) me parece una pésima idea salir del armario entre los 13 y los 18 años. En esta edad la gente del entorno tiene todas las razones del mundo para decirte que estás confundido, para creer que estás entrando en una simple etapa, para echarle la culpa a influencias o lo que sea. Puedes estar muy seguro y estar gritando: "es lo que yo, yo en mi total sanidad mental elegí, yo y nadie más", pero sólo van a oír a un niñato con una rabieta. La adolescencia es una edad en la que aún hay muchas cosas que no se han terminado de formar, estás empezando a armarte una personalidad, una opción de vida. Es una edad en la que se cometen muchas locuras y en la que uno no tiene aún la cabeza aterrizada en la tierra (la cabeza y los pies, porque te recuerdo que si eres menor de edad, además, tus papás son amparados por la ley para tomar decisiones por tí...que pueden ser tan drásticas como mandarte a un psiquíatrico). Si tan seguro estás de quién eres, ¿por qué no esperas un par de años?)

- CUÍDALOS. Piensa en lo shockeante que puede ser para una persona una noticia de ésas. Piensa en la mejor manera de decirlo, de la forma que les resulte más fácil de asimilar.
(Si tu mamá -como la mía- está asimilando el hecho de que estás a punto de salir de la universidad, de que tu hermano está entrando a la adolescencia, de que su mamá tiene alzahimer, de que su papá se murió y las cosas aún no retoman su curso como deberían, de que muchas de las certezas de su vida están tambaleándose... por favor, por favor, no le grites un día en medio de una pelea "SOY GAY". Te puedo asegurar que no se lo va a tomar bien, y que le va a causar un daño enorme. Aplícar la ley/razón/consejo anterior es muy útil, encontrar el momento adecuado... pero no sólo para tí sino también para ellos. En algún lugar leí que salir del clóset presentando a tu pareja es una de las peores ideas, porque no sólo tienen que asimilarte a tí, sino además a ella. Analiza cual es la mejor manera de decirle (en el caso de mi mamá, probablemente sería por escrito... en una carta, y luego un café cara a cara cuando ya haya tenido su tiempo), encuentra un momento tranquilo en que las relaciones estén bien con esa persona, encuentra un momento en que tu estés bien y en que la persona esté lo mejor posible, sonríe y...dale. No puedo decir cual será la reacción, pero si que lo habrás hecho con la mayor dulzura y cariño, y eso cuenta la mayoría de veces.)


Eso es lo que tengo que decir. Podría escribir mil testimonios más acerca de las veces en las que SÍ he salido del armario (el 99% de ellas favorables) con mis amigos, mi profesor de física, Dana y demases pero no valdría mucho la pena (a pesar que hay unas harto hilarantes) porque son experiencias que cada uno de ustedes va a ir construyendo (en base, espero, a los 3 ítems que les acabo de dar).

A mí no me gusta el clóset, porque le tengo miedo a la oscuridad, porque soy quien soy y no quiero tener miedo de serlo, por muchas razones. Y siempre que veo la oportunidad salgo de él. Por eso marché sin máscara en el Gay Parade 2009, por eso defiendo la diversidad y la tolerancia cada que tengo oportunidad, por eso defiendo a la comunidad LGBT en los debates de clase de ética, por eso regaño a mi hermano cada vez que usa "gay" como insulto, por eso cuando me preguntan por el significado de la manilla con las franjas del arcoiris en mi mano derecha respondo orgullosa:

Es la bandera de la diversidad sexual, racial, ideológica. E s la bandera de la tolerancia.
Es la bandera de las cosas que creo y defiendo...

Y sí, también es la bandera del orgullo gay y de Cuzco.


Los adora,
Luna.

PD: People, Luna tiene Twitter! http://twitter.com/luna_92 ¿Quién me da clases? Seguidme y yo os seguiré( x) eso sonó a secta).. nah, cuénteme si tienen twitter también para twittearnos.
PPD: Si, Lyds, el post de la marcha está en el horno. Durante esta semana, apenas tenga acceso a mi pc grande (donde están las fotos) lo subo ;).