3.30.2009

Mi cura para el insomnio

Anoche, metida entre las heladas sábanas de mi cama -porque Bogotá está muy fría últimamente-, sin poder conciliar el sueño y con la angustia del examen de química tamborileando entre mis costillas... me puse a imaginarte a mi lado. Es una mala maña que tengo, adquirida después de años y años de insomnios junto a ti, de madrugadas amenizadas con canciones que tenían significados insospechados para alguien que no fuéramos nosotras.

Es una costumbre. La gente normal piensa en ovejas, cuenta del 100 al 1, busca figuras en el techo. Yo, yo te imagino a mi lado. Entre Vainilla y yo, acurrucada contra mí y mascullando algo relacionado con el hecho de que en dos horas tendría que irme a estudiar.
Yo sé que ya estás despierta, que miles de kilómetros más abajo probablemente te encaminas al colegio, así que puedo robarme tu yo adormilado sin mayores consecuencias. Robármelo y acunarlo entre mis brazos, pensando en que quizás acariciar tu cabello me ayudará a dormir.

Entonces me pides que te cuente un cuento. Más por oír mi voz y estar segura de que no estoy pensando en cosas que aumentarán más el insomnio, la angustia y la tristeza; que porque necesites un cuento para dormir. Me pides un cuento, una historia cualquiera, y yo sonrío. Porque me encanta sucumbir a tus caprichos, y porque me encanta contarte cuentos.
Suspiro y arrugo la nariz, en busca de algo digno de contar. Te acurrucas más contra mí, y siento tu cuerpo caliente entibiando el mío, helado para variar.
Lú, mi cuento, exiges y yo me río entre susurros ante el uso del posesivo. Tú cuento. ¡Si supieras la cantidad de cuentos tuyos, sólo tuyos, en mi repertorio! Pero para muchos no ha llegado el tiempo de que los escuches, muchos los conocerás cuando pueda realmente estrechar tu mano entre la mía, cuando el tiempo me impermeabilice un poco el corazón.

Un cuento, repito, y comienzo con cualquier historia. Con un cuento que nos puede llevar a cualquier lugar... y antes de darme cuenta caigo dormida, con tu respiración acompasada contra mi cuello y mis dedos enredados entre tu pelo. Caigo dormida e, en esas noches que decido imaginarte, irremediablemente sueño contigo para despertar entre el pito incesante del despertador y el abrazo de un oso de peluche que fingió ser tú el resto de la madrugada.



Si, hoy me era imposible no escribir algo cursi. Todo es culpa de Tala y su blog, y sus mujeres imposibles.
Me voy a estudiar historia.

5 comentarios:

Nidia dijo...

que texto tan lindo *_*
y tienes 16!!!
ya no me siento sola jajajaja
cuidate mucho besotes!!!
buen blog!
gracias por pasarte por el mio!

Anónimo dijo...

Povre niña triste, pobre niñita mimada que extraña a su pequeña fantasía.

Sigues dandome lastima.

Idiota

Luna. dijo...

Hola Sr.Anónimo, gusto en verlo de nuevo!

Tengo un par de cosas por decirle:
No es povre, sino poBre. La palabra povre no existe, al menos que se la haya inventado usted. De ser así, ¿me cuenta qué significa?

Si, soy una niñita mimada y a mucho honor. Tengo gente que me quiere y me mima, a diferencia de alguna gente que definitivamente le hace falta algo de cariño.

Tercero, gracias a Dios tengo una fantasía que estrañar y no ando de blog en blog molestando a la gente.

Y por último, ¿al fin firmaste? No puedo creerlo? Eres Idiota, mucho gusto soy Luna.. un placer saber quién escribe aunque ya lo sospechaba.

Luna.

Luna. dijo...

*eXtrañar, disculpe el error de tipeo.

x dijo...

genial respuesta al señor Idiota.
Igual pienso que para Idiota no hay mejor compañía que Ignorancia (pareja femenina, ja!), no hay que perder energías en algunas cosas.
Me reí tanto que me olvidé de lo lindo que escribiste...
un saludo