7.10.2008

Día 112. De amores secos y gallinas varias.

¡Volví!

Señores, señoritas, arañas y unicornios, ¡volví!, y si ignoro los piquetes y un par de raspones.. ¡volví indemne!
La finca de mi abuelo estaba como siempre, preciosa. Sólo hoy, justo la mañana en que nos devolvíamos, se soltó un aguacero impresionante... de esos que escampan sólo 3 minutos como diciéndote "Anda, sal..confiadita, vení" y cuando no has terminado ni de cerrar la puerta...se suelta otra vez con toda su fuerza, riéndose a carcajadas de ti. Supongo que ni el clima quería que nos fuéramos.

Fue hermoso, hermosisímo, como siempre. Y las gallinas -reemplazadas esta vez por los patos- calmaron mi mal humor. Deliré de lo lindo... la vez pasada fue con las hormigas alienigenas, esta vez con las arañas.

Luna *tirada en una hamaca meciéndose*: Má..mira O_O
Madre *tirada en otra hamaca leyendo revistas que datan del siglo pasado (1964, por ejemplo)*: Ay, eso? Es sólo un telaraña...además, ¿no has visto que hay menos mosquitos? es gracias a eso.
Lu *Aún mira embelesada la telaraña que se extiende por todo el techo y que mide como 5 cm de grueso*: Seguro... todos los moscos de la nación están ahí, hasta el hombre mosca. (El hombre mosca es el protagonista de una de las películas de horror más antiguas que conozco, en la que un hombre está intentando teletransportarse hecho partículas y cuando lo intenta, una mosca entra con el a la cámara y entonces las moléculas de la mosca y las de él se mezclan y él se vuelve un bicho hollywoodense baboso de lo más asqueroso)
Madre: *la ignora porque sabe que es de lo mejor que se puede hacer*
Lu *aún mirando y delirando*: Y si un día bajan tanto que nos atrapan? Estoy segura de que algún día nos van a comer...Están esperando para conquistar el mundo y comernos los intestinos...
Madre: *La continúa ignorando*
*Llega el hermanito menor de Luna y se pone a golpearla desde la hamaca vacante*
Lú: *Mira repetidas veces a la telaraña y a su hermano* Má...
Madre: *Ya hasta la coronilla de los delirios de su hija* ¡¿QUÉ?!
Lú *pone cara angelical*: ¿Puedo dejar que la araña se coma a mi hermano?, a lo mejor se indigesta y nos libramos de ambos.

¿Resultado? Mi mamá y mi hermano se fueron a un cuarto y me dejaron en paz con mis arañas (Yo me puse a cantarles "Dixie, dixie araña...tejió su telaraña". Hasta el perro me miraba raro xD), y la telaraña sigue ahí... hasta la próxima vez que vayamos cuando estoy segura se habrá comido hasta a los perros de la finca. B)


Si, yo disfruto de lo liindo en esa finca. Algún día llevaré a un novio/amigo/hijo allá y le contaré todas las historias... las de antes de que hubieran llevado electricidad y agua hasta allá, de cuando no habían construido baño, de cuando me despertó un alacrán.. todas esas historias que me hacen una persona que puede quedarse tranquilamente meciéndose en su hamaca con una telaraña mutante sobre su cabeza.

¡Ah! Y saben? Me saltó un grillo encima. Me pregunto si era un grillo daltónico o qué...porque mi sudadera gris realmente no parecía un tronco. Aunque mi mamá dice que yo estaba tan quieta como un tronco. El punto es que estaba tirada en una hamaca, leyendo de lo más tranquila... cuando siento que algo pesado aterriza en mi pierna. Cuando asomé la nariz por encima de mi libro, me encontré con un hermoso grillo de 2 cm que me miraba curioso. Me recordó al grillo de Mulán, a Cri-Cri... sólo que me dio susto quedarme, no vaya y sea que me case o_o

Y ese fue, a grandes rasgos, mi viaje. El segundo desde que murió mi abuelo, y uno de muchos de los que quedarán -como todos- grabados a fuego en mi memoria y mi corazón.



Pero olvidense que con eso queda saciadas mi ansias de aventura. En el bus, mientras veía los paisajes ya tan familiares, venía imaginandome el momento en el cual me montaré en uno de esos buses, esta vez sola, y me iré con mi mochila, un par de libros y quizá la laptop... rumbo a..
No sé. Brasil, Argentina, México. Son muchos los países que podría visitar montada en un bus, viendo pasar frente a mis narices montañas que no son MIS montañas... con las que nací, sino unos gigantes indiferentes a mi existencia. Algún día lo haré.


Se despide, una Luna desprendiendose del aire de finca. -Y que además entra a clases el martes, oh calamidad!-



PD: ¿Saben que me ha llamado siempre la atención? Los nombres de las plantas... esta vez el turno para ser filosofado delirantemente fue del amor seco. Cuando uno anda por el monte entre arbustos y plantas queda tapizado en amores secos. El amor seco es como la hoja de un helecho o de una planta parásita (nunca hemos podido saberlo con certeza porque jamás se ve). Es pequeñita, verde oscura, y mide unos 5 mm. Y tiene la particularidad de adherirse a la ropa, como velcro. Se pegan muchos, muchísimos... tanto que es común encontrar algunos en la bota del pantalón aún después de haberlo metido a la lavadora.
Lo que me parece curioso es el nombre, un nombre ancestral que usan todos los hombres de la región para esa plantica.
¿Será porque los amores secos se le pegan a uno de la misma manera al alma, así de forma inadvertida, y luego es complicadisimo quitarselos de encima?
Les dejo la pregunta de tarea.

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